Historia

La clínica odontológica El Tablero

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El autoconocimiento, el mejor de los cimientos.

Permítanme que, como preámbulo a esta web, les presente a su fundador y les cuente algo de él y de la historia de su sueño cumplido. El sueño de un hombre, un profesional de la medicina que, después de una ardua experiencia curtida en el sacrifcio, la pasión y el esfuerzo, sigue sintiéndose un estudiante perpetuo, aún cuando las nieves de los conocimientos adquiridos apuntan en sus sienes.

Una labor, la de perpetuo estudiante, que sigue practicando a la intensa luz de los amaneceres de su Córdoba natal, y que hoy, con el nacimiento de esta web, abre una nueva página en su vida marcada por el deseo de enseñar, aconsejar y ayudar a todo aquel que lo precise, tanto en el tratamiento de sus afecciones dentales, como en su afán de ampliar sus conocimientos.

Nacido en 1953, en el barrio de San Pedro, una zona sencilla y encantadora, antiguo arrabal musulmán y cuna de artesanos y orfebres cordobeses, la persona de quien os hablo empezó pronto a forjarse un futuro como un estudiante. Muy apegado a los libros ,“El secreto del éxito está en ellos”, se decía, de manera temprana unió a su curiosidad natural el esfuerzo y la competencia sana en su afán por ser el mejor. Una tarea, la del éxito trabajado, que en aquellos tiempos era un valor que los maestros transmitían a sus alumnos, cómo el mejor medio para poder ser alguien en el futuro, y una fuente de motivación que le permitió conseguir la nota necesaria para mantener su beca de estudios de bachillerato.

En la década de los setenta, vive la época dorada de su vida, una etapa que se abre con la irrupción en ella de Emilia, el que ha sido y sigue siendo su gran amor, y el motor que desde entonces ha alimentado su trayectoria vital, sin el cual le habría sido imposible haber cumplido sus sueños, y que le ha acompañado desde entonces en su andadura profesional.

Ambos cursaron sus estudios en 1972 en la recién inaugurada Facultad de Medicina de Córdoba, donde asentaron y, si cabe, acrecentaron su amor entre libros, horas de estudio y aprendizaje continuo. Un amor que, no me cabe duda, será eterno hasta el fin de los tiempos.

En 1978, y una vez concluidos los estudios de medicina, optaron por una especialidad que les permitiera una total independencia del anquilosado y jerarquizado servicio de salud de aquellos días. Se trataba de la Estomatología, una especialidad que, además, permitía a nuestro protagonista conjugar sus habilidades manuales con su gran pasión dentro de la medicina: la cirugía.

En aquellos momentos, era el único de entre los casi doscientos licenciados de la primera promoción de la Facultad de Medicina de Córdoba que optó por dicho camino, aventurándose en una tarea muy compleja y que, además, le llevó a la capital de España, de donde volvió en 1980 con el título de especialista de la Escuela de Estomatología de Madrid.

Entre tanto, ya se había casado en 1979, y en 1981 había tenido a una niña maravillosa que tomó prestado el nombre de su madre, y que vino al mundo en el momento en que, tras la licenciatura de su esposa en la misma especialidad, decidieron asentarse en Córdoba, donde inauguraron su clínica y donde también tuvieron otro hijo varón, de nombre Pedro.

No contento con su labor al frente de la clínica, se dedicó de forma incansable a formarse en temas relacionados con la prótesis dental, que por entonces se había convertido en su nueva pasión,  que le hizo obtener el título de Profesor Honorifco de la Sociedad Española de Prótesis (1986), abriendo además una etapa de más de quince años dedicada a impartir cursos y conferencias a lo largo de toda la geografía nacional.

Me embrutecí aprendiendo y enseñando prostodóncia”, ha dicho siempre quien, a la luz de esta pasión, tuvo que dejar de lado otros muchos temas importantes en pos de la seguridad y orgullo que siente ante sus pacientes y compañeros por los conocimientos adquiridos y enseñados durante aquellos años. Porque para él, “la enseñanza es el mayor estímulo para el aprendizaje”.

No obstante, jamás abandonó su primera pasión médica, la cirugía, y se convirtió, en 1987, en uno de los pioneros andaluces en realizar tratamientos con implantes dentales, dentro de los nuevos conceptos de Osteointegración acuñados por el Dr. Brånemark.

Y la culminación del sueño tuvo lugar en 2002, cuando, tras 25 años de dedicación a la implantología, inauguró la Clínica Odontológica El Tablero, un espacio médico que cuenta con quirófano dental y con las mejores condiciones de seguridad, tanto para el paciente como para el cirujano.

Ahora que conocen algo mejor al fundador de esta web, les invito a que naveguen por ella, consulten y aprendan algo sobre sus bocas. Merece la pena, y además, contribuirán a completar la tercera parte del sueño: “Poder servirles de ayuda”.

“Quien mejor te conoce eres tú mismo”

Dr. Perez Castro

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